viernes, 20 de enero de 2017

Un Mundial alternativo

Los seleccionados representantes de pueblos y naciones no reconocidos a nivel internacional desde 2006 tienen la oportunidad de competir en una Copa Mundial de Fútbol: la VIVA World Cup, un torneo para las minorías del planeta. Acá veremos los prolegómenos que terminaron en la primera copa VIVA disputada en Occitania en 2006. 

Por Eduardo Cantaro (Buenos Aires, Argentina), socio del CIHF.


Las guerras, las conquistas, los acuerdos políticos y los diferentes tipos de tratados fueron los factores que determinaron los límites del mundo actual. A lo largo de la historia, principalmente en los siglos XIX y XX, fueron naciendo los países que se pueden apreciar con todos sus límites en cualquier planisferio.
Pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, decenas de naciones, la gran mayoría del Caribe y África, dejaron de ser colonias para convertirse en estados independientes, que comenzaron a ser reconocidos por la ONU. A fines de los ochenta, con la caída del Muro de Berlín, más de una decena de repúblicas se liberaron de la ex Unión Soviética. Lo mismo pasó a mediados de los años noventa, cuando con la Guerra de los Balcanes se disolvió la ex República Federativa de Yugoslavia, que se dividió en diferentes naciones. A poco de iniciado el siglo XXI, en el 2002, se independizó Timor Oriental, es decir la historia continúa inexorablemente.

La FIFA tiene más asociaciones afiliadas que países la ONU y la máxima fiesta del deporte se realiza cada 4 años.

Pero adentro de los límites de la gran mayoría de los Estados, hay minorías que no se sienten nativas de los mismos. Las primitivas tribus que soportaron las invasiones, las conquistas y las guerras a lo largo de la historia, quedaron encerradas adentro de los límites de los países que en suerte le tocaron o los conquistaron. A muchos se los conoce como minorías. Algunos buscan independencia, otros ser reconocidos o tan sólo mantener sus costumbres.

Estos pueblos o naciones también practican deportes y, como no podía ser de otra manera, juegan fútbol, pero no están afiliados a la FIFA, salvo excepciones.

El 12 de diciembre de 2003, un grupo de entusiastas europeos encabezados por Jean-Luc Kit hizo realidad el sueño futbolístico de muchos de estos pueblos: se formó la NF BOARD (Non FIFA Board), un ente que afilia a los seleccionados de fútbol que no podían hacerlo en la FIFA. Además de organizar encuentros amistosos entre estos seleccionados, tuvieron como máximo objetivo realizar una Copa del Mundo alternativa.

Ese objetivo, para muchos era imposible de realizar, pero tuvo nombre, sede y participantes. En conjunto con la UNPO (The Unrepresented Nations and Peoples Organization – Organización de Naciones y Pueblos no Representados), la NF Board creó la VIVA World Cup, que se iba a jugar en Chipre del Norte, en noviembre de 2006. Finalmente se hizo en Occitania. Para ubicarnos en los mapas tradicionales de Europa, corresponde al Mediodía francés, el Valle de Arán en España, algunos valles alpinos pertenecientes a Italia y el principado de Mónaco.

Iban a participar de la primera edición de la VIVA World Cup: Sahara Occidental y Somalilandia por África; Tibet, Chechenia, Islas Chagos y Kurdistán por Asia; Mónaco, Chipre del Norte, Laponia, Gibraltar, Jersey, Isla de Man, Guernsey, Seborga, Occitania, Saxony, Sealanda y Seaugeais por Europa. Estos últimos despertaban muchas controversias porque no son naciones, países ni territorios, sino principados autodeclarados por excéntricos. Además se esperaba la inscripción de 80 asociaciones que tenían tiempo para hacerlo hasta el 31 de diciembre de 2005. Pero finalmente la primera Copa VIVA de fútbol la disputaron Laponia, Mónaco, Occitania y Camerún Meridional.

Una nueva y curiosa historia empezaba.




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