jueves, 25 de agosto de 2016

La noche de los ascensos express

El 14 de abril de 1964 es una fecha que se recuerda por la cantidad de ascensos de categorías que hubo en el fútbol argentino. Lo anecdótico es que ninguno de ellos se logró en la cancha, sino en una disparatada reunión celebrada en la A.F.A.

Por Raúl Ramírez (Buenos Aires, Argentina), socio del CIHF.

A lo largo de la agitada historia del fútbol de A.F.A., no escasean los ascensos y descensos decididos por decreto. Pero no existió nada parecido a lo ocurrido en la noche del 14 de abril de 1964, en la que un auténtico jubileo terminó convirtiendo a la Asamblea de la entidad coordinadora de nuestro fútbol en un descontrolado festival de ascensos indiscriminados.

Paradójicamente, este hecho sucedió cuando una fuerte presión de los clubes grandes venía sosteniendo la necesidad de depurar las filas de las categorías superiores. Liderados por dos legendarios presidentes, Alberto José Armando y Antonio Vespucio Liberti, Boca Juniors y River Plate proclamaban que les resultaba antieconómico jugar contra clubes de escasa convocatoria y que los más “chicos” debían desaparecer de los planos superiores. Sin embargo, como nunca, la presión de intereses políticos, nacionales y provinciales, se hizo sentir sobre los sensibles oídos de los dirigentes y todo terminó al revés de lo que los popes del “fútbol espectáculo” habían previsto: no solo no se fue nadie, sino que llegaron varios...

A condición de que desistiera de un juicio iniciado contra la A.F.A. (por la sanción del Tribunal de Penas que lo privó del ascenso en 1961), la Asamblea, presidida por el titular de la entidad, Raúl Colombo, resolvió reincorporar a Newell’s Old Boys a Primera División, a la par que se anulaban los descensos de 1963 en todas las divisiones (decisión que salvó a Estudiantes de la Plata, Tigre, Central Córdoba, Barracas Central y Deportivo Riestra) y, de paso, se los suspendía hasta 1966. A partir de esa decisión excepcional, empezaron a llover los pedidos de “reincorporación” a categorías superiores de equipos del ascenso, hasta formarse una auténtica bola de nieve: All Boys, Almagro, Colón de Santa Fe, Defensores de Belgrano, Excursionistas y Talleres obtuvieron la promoción de la C a la B, mediante un simple trámite de escritorio, ahorrándose quién sabe cuántos años de luchas en las canchas. 

En el caso de Colón fue decisiva la fluida comunicación entre el gobernador de Santa Fe y Alberto J. Armando: esa noche las calles santafesinas asistieron al irrepetible espectáculo de columnas de hinchas sabaleros festejando el ascenso mientras vivaban a Boca y a River. Luego, a propuesta de Argentinos Juniors, se agregaron a los beneficios del jubileo El Porvenir y Argentino de Quilmes, también promovidos a la B, ante las infructuosas protestas de la mesa de esta divisional, que se veía atestada de participantes. 

La C, en cambio, se despoblaba, pero solo por un rato: con la anuencia de la mesa de ambas categorías, seguidamente eran promovidos desde Aficionados (la actual Primera D) Brown de Adrogué, Comunicaciones, Estudiantes de Buenos Aires, Fénix, Justo José de Urquiza y Sacachispas. Era el pandemónium: a medida que las noticias llegaban a la calle grupos de hinchas de los beneficiados (con numerosa presencia de All Boys y Excursionistas) que esperaban en la vereda de Viamonte, se lanzaban a festejar el ascenso logrado en 50 minutos (lo que duró la Asamblea). 

Pero faltaba la frutilla del postre, para darle carácter de “ópera bufa” a esa extraña noche: Acto seguido el delegado de Aficionados pidió la palabra y mocionó que otros dos clubes de la categoría, Porteño y Sportivo Palermo, también fueran ascendidos a la C. El primero era un club de General Rodríguez, relativamente nuevo en la A.F.A. y sin actuaciones relevantes. En cuanto al viejo Sportivo, estaba en plena decadencia institucional y deportiva y venía de salir penúltimo en su zona durante dos años consecutivos.

En el medio del clima festivo imperante, nadie se preguntó por qué ascenderlos y la propuesta fue alegremente aceptada. ¿Qué había pasado? Pues que los delegados titular y suplente de Aficionados eran precisamente de Porteño y Sportivo Palermo, quienes vieron la oportunidad y, como la ocasión hace al ladrón, lograron la increíble promoción de sus clubes.

Así fue que, terminada la Asamblea, mientras los concurrentes se desperdigaban por Viamonte, y los últimos hinchas de los ascendidos se retiraban festejando, se vio en la puerta de A.F.A. a un grupo de personas abalanzarse sobre otras dos, al tiempo que menudeaban los insultos y las trompadas: eran los dirigentes de la Mesa de Aficionados que habían esperado la salida de sus dos avispados delegados, y a trompadas pretendían ajustar cuentas. Pero era tarde: Porteño y Sportivo Palermo ya estaban en Primera C. 

Imagen del primer equipo de Sportivo Palermo hacia 1926.



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