jueves, 17 de noviembre de 2016

Los apodos de los clubes.

El 17 de noviembre de 2003 falleció, a los 66 años, el periodista Pedro Uzquiza. Vinculado por más de 30 años al periodismo deportivo, Pedro fue un apasionado también por la historia del fútbol y era un ferviente lector de los boletines del CIHF. Se inició en la revista El Gráfico y trabajó también en La Opinión, en la Tarde, en Noticias, en La Razón, en Página 12 y durante 27 años en Clarín. El CIHF publica uno de los artículos que Pedro publicó a fines de 1997, sobre los seudónimos de los equipos de fútbol. 

Los seudónimos de los equipos de fútbol no son el resultado de la casualidad
 
Por Pedro Uzquiza


Muchos sobrenombres empezaron siendo despectivos, pero el hincha los adoptó con gran afecto y se convirtieron en un símbolo de identidad.

Los apodos a los clubes o a las hinchadas le agregan al fútbol un sabor costumbrista. Lo curioso es que la mayoría de los apelativos "inventados" por los rivales en forma despectiva, finalmente son aceptados con orgullo por los destinatarios. Para los boquenses ser "bostero" o para los riverplatenses considerarse "gallinas" se convirtió en un símbolo distintivo y de ninguna modo en una vergüenza. Y lo mismo ocurre con los "cuervos" de San Lorenzo o los "quemeros" de Huracán.

Muchos jóvenes y algunos que no lo son tanto desconocen el origen de los apodos. Boca y River nacieron en el mismo barrio: La Boca. Con la gran inmigración de fines del siglo pasado, muchos italianos se radicaron en esa zona. La primera denominación que tuvieron los hinchas de Boca fue "xeneizes" (genoveses). Con el tiempo, River dejó el barrio, en 1923, e instaló su cancha en la Avenida Alvear y Tagle. Con la llegada del profesionalismo, trató de armar un gran equipo y contrató a Carlos Peucelle, por quien pagó 10 mil pesos a Sportivo Buenos Aires. Allí nació el mote de "Los Millonarios". 

El apodo de "bosteros" surgió de un cántico de los hinchas de River con motivo de las continuas inundaciones que sufría el barrio con la sudestada: "La Boca, la Boca se inundó y a todos los bosteros la mierda los tapó".

River estuvo 18 años sin conseguir títulos entre las décadas del 50 y el 70. Pero llegó a una final de la Copa Libertadores en 1966. El partido decisivo con Peñarol se jugó en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. Ganaba River por 2 a 0. Los uruguayos empataron y debieron ir al suplementario. Allí Peñarol consiguió dos goles más y se quedó con la Copa. Al regreso enfrentó a Banfield como visitante. Desde la tribuna local lanzaron una gallina con una banda roja. Desde entonces, los jugadores y los simpatizantes de River son gallinas. Por extensión, al Monumental le dicen "El Gallinero". 

El equipo más brillante que tuvo River en su historia fue en los cuarenta. El periodista Ricardo Lorenzo, Borocotó, lo bautizó "La Máquina". Cada vez que aparece un conjunto con buen nivel se hace inevitable la mención del nombre. A veces con justicia; otras, no.

Racing fue el sucesor de Alumni. El equipo que logró darle identidad al fútbol criollo, ganador de nueve títulos en el amateurismo, siete consecutivos. Por la jerarquía y el estilo de su juego lo bautizaron "La Academia". En la década del 60, Racing entró en la historia como "El equipo de José", denominación con la que todavía se lo suele recordar. El mentor fue el técnico Juan José Pizzutti, quien se hizo cargo en 1965, cuando el equipo ocupaba los últimos puestos y lo llevó a ganar todos los títulos.

El apodo de Los Diablos Rojos fue adjudicado por el periodismo al equipo de Independiente por el juego endiablado de su ataque en 1926 (Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seoane y Orsi) y ratificado en 1938 con una excepcional línea atacante que conformaron Maril, De la Mata, Erico, Sastre y Zorrilla. En la década de los setenta comenzó a llamársele "El Rey de Copas", por la cantidad de títulos internacionales conseguidos.

San Lorenzo tiene varios motes. El más popular es el de "cuervos", que se emparenta con el color negro de ese pájaro con la sotana sacerdotal, aludiendo a la fundación del club por el padre Lorenzo Massa. También por esa razón se los conoce como "Los Santos". Se lo denominó "El Ciclón" cuando se consagró como el primer campeón del fútbol unificado, en 1927. Fueron "Los Gauchos de Boedo", campeones de 1933, con varios jugadores llegados desde el interior, principalmente desde Santa Fe, y con la maestría del brasileño Petronilho do Brito, el Diamante Negro. Recibieron el nombre de "Carasucias" con la frescura, la audacia y el atrevimiento de Narciso Doval, Fernando Areán, Héctor Veira, Victorio Casa y Roberto Telch. Y fueron "Los Matadores", cuando ganaron el Metropolitano de 1968, con Albrecht, Cocco, Rendo, Telch, Fischer, Veglio y Elba de Paula, Tim, como entrenador.

Huracán tomó su nombre del globo aerostático que condujo una personalidad del comienzo del siglo: Jorge Newbery. El mote de "quemeros" le viene de la proximidad de la quema municipal. En la primera época, el humo de sus chimeneas dificultaba la visión de los espectadores en algunos partidos.

En La Plata, Rosario y Santa Fe los apelativos de los rivales tradicionales están vinculados a los orígenes sociales. Gimnasia y Esgrima La Plata se fundó como un club social, pero cuando comenzó a practicar fútbol, a principios de siglo, acaparó a los sectores populares. De manera especial a los del barrio "El Mondongo", trabajadores del frigorífico de Berisso. Despectivamente a sus seguidores se los llamó "triperos". Por la ubicación de su estadio en el bosque platense, al equipo también se lo denomina "El Lobo". Cuando un grupo de socios se escindió y formó Estudiantes, se los empezó a conocer como "pincharratas". Algunos dicen porque utilizaban a los roedores para experimentar en el laboratorio de la Facultad de Medicina y otros por el sobrenombre de un desgarbado y harapiento lustrabotas de la ciudad que adhirió al nuevo club.

El origen de Rosario Central fue popular, asociado con los obreros del ferrocarril. El de Newell's viene de un colegio británico. A los de Rosario Central se los conoce como "canallas" después de no haber aceptado jugar un partido amistoso con sus rivales tradicionales a beneficio de los enfermos de lepra del hospital Carrasco. Naturalmente, los de Newell’s pasaron a ser los "leprosos".

Los de Colón son "sabaleros" porque entre sus primeros hinchas había muchos pescadores de origen muy humilde a orillas del Río Salado. Los de Unión, en cambio, tenían su sede en el centro de la ciudad y fueron bautizados "tatengues" (niños bien, en la jerga de la época).

Banfield irrumpió, en el profesionalismo con gran suceso, en 1940. Con un equipo de primer nivel derrotó a Independiente, brillante campeón de 1938 y 1939. El diario El Pampero, de ideología nazi, tituló "Banfield agujerea a los rivales". Desde entonces fue "El Taladro". Lanús tuvo un fenomenal equipo en los cincuenta. Por la jerarquía de su juego lo bautizaron los "Globbetroters". Después, con el paraguayo Bernardo Acosta y Manuel Silva fue el equipo "de los albañiles".

A Vélez se lo conoce como "El Fortín" porque su estadio de la calle Basualdo 436 del barrio de Villa Luro fue considerado invulnerable entre 1924 y 1943, año en que se mudó a Liniers. Atlanta nació en el barrio de Monserrat, en la esquina de Lima y Venezuela. Durante muchos años sus jugadores peregrinaron por toda la ciudad jugando en distintas canchas. Así nacieron "Los Bohemios". Finalmente, en 1922, se instalaron en la calle Humboldt, a metros de su actual estadio.

Los motes de "Bichitos Colorados" y "El Tifón de Boyacá", con los que se conoce a Argentinos Juniors, se popularizaron por titulares de dos partidos en la década del 50. Clarín tituló "Picaron los bichitos colorados" y el desaparecido periódico El Líder, tras una goleada a Defensores de Belgrano destacó: "Arrasó el Tifón de Boyacá", en alusión a la ubicación del estadio en Boyacá y Médanos (ahora Juan Agustín García). 

Chacarita se fundó el 1º de mayo - Día de los Trabajadores- de 1906 en un comité socialista. La mayoría de los afiliados eran empleados del cementerio y recibieron el nombre de "funebreros". Ernesto Duchini, una de las glorias vivientes de la institución, se reúne con sus amigos y antiguos compañeros de equipo de la década del 20 en la Cochería Sierra, en Federico Lacroze y Triunvirato.

A Quilmes se lo conoce como "Los cerveceros" por la identificación con la cervecería homónima. Argentino de Quilmes se diferenció de su rival de barrio, de ascendencia inglesa, y se denominaron "los criollos" o "los mates".

El periodista Antonio Palacios Zino calificó de "calamares en su tinta" a los jugadores de Platense, que se adaptaban con gran facilidad al barro que se formaba en su cancha cercana al Río de la Plata, a la altura de Núñez.

Muy pocos hinchas de fútbol pueden imaginarse que "Los Charrúas", como se conoce a Central Córdoba de Rosario, no tiene vinculación con los aborígenes que poblaron la zona antes del descubrimiento. El origen se remonta a los tiempos del amateurismo en que tres hermanos de apellido Charras eran jugadores y dirigentes. Al otro club rosarino del ascenso, Argentino de Rosario, se lo conoce como los "Salaítos". En los primeros tiempos, en la puerta de la cancha se instalaba un vendedor ambulante que voceaba sus productos (lupines y galletitas saladas) con un potente vozarrón y una tonada especial.

San Telmo tiene su cancha en la Isla Maciel, pero su nacimiento fue en el tradicional barrio sur de Buenos Aires, cuna del candombe en los tiempos de la Colonia. Naturalmente, se los conoce como "Los Candomberos". Deportivo Morón es "El Gallo", porque en esa zona sentó fama de invencible en el siglo pasado un gallo de riña, propiedad de un lugareño.

Defensa y Justicia es conocido como "Los Halcones", en referencia al nombre de una empresa de transporte que une Constitución con Florencia Varela. En los primeros tiempos, la compañía financió al equipo y los colores de la camiseta son verde y amarillo, como el de los micros. A Comunicaciones lo llaman "Los carteros" por ser el club de los empleados de Correos y Telecomunicaciones. Todo forma parte de la historia.

Foto que publicó Olé en el obituario de don Pedro Uzquiza.

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