domingo, 16 de octubre de 2016

Aquellos mediodías.

Por Alejandro Fabbri (socio del CIHF).


Aquellos mediodías almorzando a la vuelta de radio Continental en 1981/82 y Diego pidiendo invariablemente su postre Chumpitaz, queso con dulce de leche...

Aquel programa inolvidable que nos invitó a hacer junto con él en lo que los antidemocráticos llamaban Radio Belgrado, cuando hicimos "Los buenos y los malos" y mezclábamos política y deporte, cuando Diego era un rabioso alfonsinista, nosotros adheríamos a don Oscar Alende y nos divertíamos mucho en esos mediodías polémicos y tan entretenidos. Sus ocurrencias, sus comentarios ácidos, durísimos, que hasta alguna vez nos daban miedo.

Aquel maravilloso Equipo Diez, de Radio del Plata, cuando se juntaron los cráneos del viejo Sport'80 (Paenza, Araujo, Bonadeo, Eguía y Niembro) y fuimos partícipes de una fiesta periodística diaria, en las tardes. Cuando lo quisieron tocar a Alfonsín, nos fuimos, con Diego a la cabeza, al Congreso para ver qué podíamos hacer...


Aquellas discusiones interminables, aquellas cargadas memorables, la pileta en La Lucila, la calidez de Lola, los chicos muy chicos, después más crecidos. Tantos momentos para recordar, querido Diego.
Más allá de tus broncas, tus enojos, tus quejas por las opciones políticas o periodísticas que uno tomaba. Todo queda en el recuerdo, pero por encima de todo, tu bonhomía, tus consejos y tu frontalidad, dura, exageradamente libre como decía Néstor Vicente, pero tan cierta como tu estirpe periodística.


Ahora podrás encontrarte de nuevo con el prócer Ernesto al que admirabas y decirle todo lo que hablaste de él en esta tierra. Dejaste tu huella, tu marca. Quedate tranquilo. Descansa en paz.



 Imagen de Diego Bonadeo y Alejandro Fabbri.

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