lunes, 10 de octubre de 2016

Árbitros extranjeros en el Campeonato Argentino de Primera División



Cuando revisamos las alineaciones entre 1960 y 1962 nos encontramos que aparecen árbitros uruguayos como Esteban Marino, Pablo Vaga, Alberto Boullosa, Domingo Massaro y chilenos como Carlos Robles y Sergio Bustamante dirigiendo partidos de la Primera División en la Argentina. ¿Cuál fue el origen de esa situación? Curiosas revelaciones.

Por Raúl H. Ramírez, socio el CIHF.

El 2 de octubre de 1960 se enfrentaron Argentinos Juniors y Boca Juniors en Villa General Mitre. El local era la sorpresa del certamen, y por primera vez en el profesionalismo peleaba un campeonato. Boca era uno de sus perseguidores.
 
El partido fue finalmente suspendido por el árbitro Aurelio Bossolino cuando se jugaban los minutos finales por incidentes en las tribunas que ocupaban los hinchas visitantes que incluyó una invasión al campo de juego. Ganaba Argentinos 2-0, resultado que se confirmó.
 

Entre otras incidencias fue expulsado Paulo Valentim, el centrodelantero brasileño de Boca, que durante el juego tuvo varios cruces durísimos con Juan Carlos Valentino, zaguero central de Argentinos. En uno de esos reaccionó con un violento puntapié contra su rival, y el árbitro lo echó.
Sobre los incidentes posteriores, como suele ocurrir, cada uno los vio con el cristal de sus colores: El presidente de Boca Juniors, Alberto José Armando, adoptó su habitual verborrágico protagonismo, responsabilizó por todo al mal desempeño del árbitro, y a la desmedida represión policial, que arrojó gases lacrimógenos a las tribunas, lo que según esa versión fue la causa de la invasión al campo de juego por espectadores que "por un elemental instinto de conservación" huían de las pequeñas y atestadas tribunas del estadio (aunque no explicó porque además destruyeron los arcos y otras instalaciones). Criticó a Argentinos por no haber aceptado jugar en un escenario más apto para albergar multitudes. Extraoficialmente un dirigente de Boca dijo que Bossolino venía diciendo en la semana previa que iba a expulsar a Valentim.
 

El directivo de Argentinos Juniors, Osvaldo Sanguinetti, opinó que la labor del árbitro había sido correcta "tal como opina la prensa oral y escrita", destacó que los incidentes en las tribunas habían ocurrido desde temprano, aún antes de que fallos arbitrales eventualmente caldearan los ánimos.
Uno de los episodios más llamativos fue que desde la tribuna se arrojó un cuchillo. No queda claro si dirigido al árbitro, porque por ejemplo La Razón dice que se lo tiraron a Valentino. Felizmente el lanzador careció de puntería.
 

Después de unos días de expectativas, y de una clausura provisoria de la cancha de Boca, cuando se especulaba con una sanción menor, el Tribunal le aplicó 6 fechas a Valentim y 2 al zaguero Rico, por insultar a un línea (no fue expulsado), esta última redimible con multa. La sanción cayó como una bomba en Boca, donde se estimaba que una mano negra había exacerbado al Tribunal para privarlos de su goleador en la etapa decisiva del certamen (como era de prever, a la mano negra se le atribuía camiseta blanca con banda roja).
 

Pero simultáneamente los árbitros, que aún no tenían gremio propio y era la "rama árbitros de UTEDYC", liderados por Luis Spinetto anunciaron que no iban a dirigir más a Boca, indignados por las críticas del comunicado del club contra el afiliado Aurelio Bossolino. Esa medida extrema termino acorralando a los propios referís. Es que por espíritu de cuerpo la dirigencia deportiva se unió a la postura de Boca, al principio muy solo en su problema. Como dijo el delegado de Rosario Central, aceptar la postura arbitral implicaba la desafiliación de Boca. 
 

Aquí aparecen los árbitros extranjeros. Para calmar las aguas la AFA había dispuesto que el siguiente partido de Boca (contra Ferro) lo dirigiera el internacional uruguayo Esteban Marino, mediante un acuerdo con la AUF. Pero Marino al arribar dijo que como presidente de gremial arbitral sudamericana no venía a dirigir sino a mediar entre las partes.
 

Finalmente ardió Troya: la fecha se suspendió, la AFA dio de baja a todos los árbitros y abrió un registro de aficionados y jueces retirados para seguir adelante.
 

En los días posteriores llegó la paz. No hubo despidos masivos, y se llegó a un acuerdo. Los árbitros más destacados comentaban por lo bajo que la cosa se había salido de madre por impulso de los más jóvenes y lejanos a la primera división, que desbordaron a los más experimentados, quienes sabían que una postura tan extrema como la de no dirigir más a determinado club no se podía sostener en el tiempo. Tras mutuas aclaraciones de que no se había dudado de la honorabilidad de nadie se acordó la continuidad del certamen. 
 

La AFA de todos modos siguió trayendo referís uruguayos y chilenos que todas las fechas dirigían 3 o 4 partidos (entre ellos el gremialista Marino), quizás como castigo y advertencia de lo que podía suceder si volvía a haber planteos. Los árbitros demoraron casi 5 años (hasta junio de 1965) en armar un sindicato independiente de UTEDYC.
 





Tapa de El Gráfico de 1960 con tres testigos privilegiados de los acontecimientos del 2 de octubre de 
1960: Hugo González, Martín Pando y Osvaldo Carceo. (La tapa es anterior a los acontecimientos relatados).

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